Por: Ivonne De León
Lo que alguien con baja autoestima es capaz de hacer para llamar la atención nunca había sido tan patente como ahora con las redes sociales.Así, tenemos a los que se fotografían con animales salvajemente torturados, los que mataron a su ex pareja y se delatan en las redes con preguntas que sólo el asesino podría conocer.
Pero, además, están los cobardes excesivos que tras el anonimato "paren" sus ideas reprimidas que, según ellos los muestran como grandes victimarios cuando en realidad, sólo denostan su triste infancia abusada.
Tal como ocurre con @MuerenPocas, una cuenta de tuiter, cuyo administrador externa frases del tipo "Lo mejor en esta vida es ese tipo que cuando su mujer le dice me duele la cabeza, le contesta a cinturonazos" o la otra que cita: "Está disminuyendo la cifra de muerte por maltratos, no podemos permitir que esto siga ocurriendo".
Seguramente es alguien con un alto nivel educativo, licenciatura por lo menos pues la redacción es correcta, usa adecuadamente los signos ortográficos, acentúa y demás.
Al final, casos como este plantean el debate: ¿Qué tan libres deben ser las redes sociales? ¿Quién podría determinar lo correcto? Por que, vamos, por más que me escandalice con estas declaraciones, seguro habrá un puñado de personas a las que le parezcan "la onda" ya sea por que así piensen o sólo por llevar la contraria.
Entendemos que no debería haber libertades irrestrictas pero, siendo la web un sitio omnipresente ¿Cómo determinar lo correcto? cuando en ella confluimos todo tipo de personas a cual más o menos moral.
Es penoso, porque situaciones así son un espejo de lo que ocurre afuera, en la vida real. Sin duda la sociedad en que vivimos no es mejor ni peor que otras anteriores, sólo es que ésta se nos escapa de las manos porque encontrar a quienes la lastiman es cosa de buscar incluso en lugares inasequibles para la mayoría de los mortales.
Es poner redes en la red de redes.
Lo único que se puede hacer ante tal indefensión es cuidarnos de la información que se proporciona, a quién se la damos, qué publicamos y, sobretodo, si nuestros hijos estarán mucho en internet, verificar qué lugares visitan, qué hacen y con quién están en contacto.
Ser víctima en este medio es fácil, el problema es que no hay policía a la cual acusar de no hacer su trabajo, en las redes estamos solos, a merced de todos y todos a merced nuestra.
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