Por: Ivonne De León
“La mujer será
realmente igual al hombre, el día en que se designe a una mujer incompetente
para un puesto importante” (Francoise Giraud)
Hay en las palabras una sutil forma de ser agresivo hacia el
género femenino que no ha sido tenida en cuenta por quienes dicen defender la
equidad. Más allá del simplismo novedoso de feministas poco alcanzativos que
retoman la estupidez foxiana y sin más, se lanzan a aplicar el femenino y
masculino en todas las palabras como si a todas pudiera aplicarse (derechos de humanos y humanas, testigo y testiga, etc), esto sólo
araña la superficie del problema, deberíamos ir profundo, a las definiciones
que las que verdaderamente aplican un estigma hacia aquellas a quienes se les
aplica.
Pongamos por caso la palabra zorra cuya connotación
peyorativa en el caso de su aplicación en femenino dista diametralmente del
término masculino. Mientras que a ellas las juzga por una conducta veleidosa
que parece reservada únicamente a los hombres, a ellos los ensalza con
adjetivos de grandeza y sagacidad.
Eso habla no de un mal uso del idioma, sino de una
lingüística claramente favorecedora al género masculino y depreciadora del
femenino al momento de criticar la conducta de unos y otras aceptando para
ellos todo el honor y para ellas toda la carga de la deshonra, como si al
momento de pecar no hubiera dos igualmente involucrados en el asunto.
Bien lo cita Octavio Paz en su obra “El laberinto de la
soledad” cuando intenta dar origen al término “chingar” y lo determina como una
penetración, una violación a la que no debe ser sexuada: la mujer. Así, siempre
según Paz, el término adjunto a la palabra “madre” significa para el mexicano
una ofensa grave al implicar de facto que el ofensor ha “copulado” a la madre
verbalmente.
El idioma es importante puesto que es la vía que nos permite
generar ideas que se traducen en acciones, si lo observamos en su uso cotidiano
vemos el reflejo del ambivalismo mexicano, la dicotomía que termina por hacer
de la mujer un objeto. Por un lado la figura femenina es lo más sagrado, la
abnegada, la indefensa, la madre a la que no le es permitido un arrebato
sexual. Y por el otro es la coqueta, la seductora, la puta a la que no se
otorga la redención.
De uno o de otro lado, la mujer es sólo la definición que el
hombre que la observa hace de ella, ninguno de sus actos parece estar decidido
por sí misma sino impuestos por los “usos y costumbres” de un pueblo que acepta
el agravio al género femenino por el simple hecho de que es mujer y las
mujeres, según esto no piensan.
Esto es lo que deberíamos cambiar, la hipocresía que lleva a
ensalzar al hombre y que excluye a la mujer incluso de su propia sexualidad.
En todos lados se cuecen habas
Y vaya si se están cociendo, el escándalo sobre Wal Mart y
sus sobornos en México alcanzó ya a Graco Ramírez quien supuestamente recibió
dos millones de pesos para “facilitar” los permisos a la empresa ante el
gobierno del Distrito Federal entre 2003 y 2004. Este escándalo deja al
gobernador perredista de Morelos bastante mal parado en cuanto a la presunción
ética que de sí misma y sus agremiados hace el Partido de la Revolución
Democrática.
Graco Ramírez ya ha salido a defender su honor y asegura que
todo esto es una mentira por lo que anunció que presentará una demanda ante la
Procuraduría General de la República y otra por la vía civil por daño moral.
¿Porqué no se ahorra y nos ahorra el teatro? Que presente
una declaración patrimonial de 2003 (año en que presuntamente comenzó a recibir
los sobornos) a la fecha y tan, tan, asunto arreglado, bueno, es una
sugerencia, claro.
Justicia a la mexicana
Mientras 53% de los presos en penales del país aún espera
tenencia, esto según datos de la página web Animal Político, la ministra Olga
Sánchez Cordero, propone a sus compañeros conceder un amparo para Florence
Cassez de modo que se abra un nuevo juicio que no considere los 3 principales
testimonios en contra de la ciudadana francesa a quien ya se le ha dictado una
sentencia de 12 años en prisión.
Es decir, a la extranjera un trato especial y hasta revisión
de expediente pese a ya estar sentenciada, y a los mexicanos pues que se
esperen, al cabo ni son güeritos ni hablan francés.
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