Pareciera que sentir dolor es "malo", tal confirman las frases de "no llores, las lágrimas te impedirán ver el sol" o "las cosas pasan por algo", "dale vuelta a la hoja", "sé feliz y deja el pasado atrás" y muchas otras que seguro tú podrías aportar a la lista.
De modo que, cuando te enfrentas a una situación dolorosa, intentas ignorarla, procuras no llorar y seguir adelante tal como recomiendan todos esos felizólogos que andan por ahí y entonces, te despiertas pensando que está bien, vives pensando que estás bien y "sigues" con tu vida creyendo que estás bien.
Puede ser, pero el caso es que no lo estás. Por eso de pronto, sin motivo aparente, tienes ganas de llorar, deseos de salir corriendo sólo así, sin pensar, sin avisar; intensos anhelos de desaparecer (no morir, desaparecer), ansias locas de poder sacarte del pecho algo, quién sabe qué, pues ya sabemos que tú no sientes dolor, pero hay ahí dentro que no te deja ser tan feliz ni estar bien como quisieras.
¿Qué es lo que pasa? Sucede que, las heridas emocionales funcionan igual que una física.
Si te hicieras una herida de cinco centímetros en la pierna, seguro considerarías una estupidez seguir caminando fingiendo que no tienes nada, ignorando la sangre y esperando que con los días se cure sola, como por arte de magia. No creo que la taparías para no verla, que ignores el hedor a podrido y que no te preocupe si secreta pus.
¿Entonces porqué lo haces así con tu dolor emocional?
El dolor no es malo, sentir dolor físico hace que reacciones y alejes el brazo del fuego en la hornilla, que camines más lento si te golpeas la rodilla o que te sobes la cabeza y tengas más cuidado la próxima vez al subir a la combi.
¿Ves lo que digo? el dolor ayuda. Sí, te ayuda a evitar heridas más grandes, a aprender de un mal cálculo y a curar tu cuerpo en el caso de una herida abierta. No se trata de que, si te caíste al ir caminando y te raspaste no vuelvas a caminar, sino de que tengas más precaución la próxima vez.
Justo algo similar ocurre con el dolor emocional, si lo ignoras, no se irá va a seguir ahí sólo que en lugar de ser una herida abierta cicatrizando con tus cuidados, se convierte en una herida que secreta un raro hedor y escurre pus.
No importa qué te causa dolor: si te sientes mal, si un recuerdo te causa ganas de llorar, si necesitas perdón o ser perdonado, si perdiste a quien amas, llora, escribe, platica con alguien que te entienda, golpea a tu almohada, grita fuerte, ayuda a otras personas, no importa cómo pues cada quien siente diferente y sana distinto.
Lo importante es que te permitas sentir, que te ayudes a sanar.