La lucha de la mujer por ser considerada un ente pensante, pasa no sólo por romper estereotipos, sino también por acercar a otros al entendimiento de porqué es necesario considerar la equidad de géneros viendo sólo personas y no hombres y mujeres.
Cuotas de género, leyes especiales para la mujer, protección legal del estado hacia las féminas, alertas de género entre otras muchas cosas consideradas logros, llevan a cuestionarse sino en el afán igualitario se está auto segregando un género de otro.
Quizá la primera lucha debería ser contra una misma.
Por un lado se espera la reivindicación de las mujeres como entes capaces de pensar, emitir juicios, decidir, sentir, luchar. Mientras que, por otro lado, son las propias mujeres las que inician la moda de las "belfies" (fotografías de traseros), son las que operan su busto para verse mejor y luego reclaman que se los queden viendo porque "yo no soy sólo mi cuerpo", dicen.
Quizá la lucha se inició con Safo hace cientos de años o con cualquier otra cavernícola sin conciencia plena de ello, el problema es que, pasan los años y no se ve una definición real de avances objetivos en el campo de exigir ser consideradas algo más que "un trozo de carne".
Es probable que la lucha deba consistir en vernos a nosotras mismas y ver a los demás como personas.
No hombres o mujeres (que es sabido que los gustos no definen), sino personas capaces de lo inherente a sí misma.
Es decir, habrá quien tenga un alto IQ, habrá quien sea capaz de cantar bien, habrá a quién le guste que su cuerpo sea considerado un objeto y habrá a quién le parezca que lo único que se debe considerar en sí es su mente, su inteligencia, etc.
Sumar voces cuando se violenten los derechos de una persona y exigir que el condicionamiento social que exige obediencia a un sólo género sea derribado, eso es cosa de ser avanzadü.
Pero exigir que se abran espacios para las mujeres por el simple hecho de ser mujeres es cosa de retroceso. Un hombre no pide espacios, los toma, los gana con capacidad, astucia, servilismo, lambisconería o como diüs le de a entender.
Mientras que las activistas pro derechos femeninos exigen espacios para mujeres y no hay a quién proponer porque, aunque quieren espacios en política explícitamente femeninos, ninguna de ellas está interesa en participar en política (líbrela diös, eso la convertiría en parte del sistema contra el que lucha ¿?).
Quieren espacios en la dirección de negocios, empresas, instituciones, pero no están dispuestas a renunciar al tiempo con la familia, a no ser madres, a no tener pareja, como muchos hombres sí lo hacen.
No se trata de ser iguales, biológicamente no lo somos, no se trata de cuál sexo es más inteligente, más emocional, más afectuoso, más pendejo.
Se trata de aceptar que hay personas tontas igual que brillantes, hermosüs igual que feüs, deportistas igual que no deportistas y activos igual que flojos, cada individuü se define en sí mismo por su educación, cultura, bagaje.
Personas, no géneros. Ésa quizá debería ser la nueva lucha.
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