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Por: Ivonne De León
“Quiero que mis compañeros tengan las mismas oportunidades
que yo”
Las juntas se están haciendo en todas las escuelas, ya
estando ahí, los padres deben escuchar acerca del porqué los maestros están en
contra de la Reforma Educativa. Presentan un documento en el que aseguran que
la información en medios está tergiversada y que lo único que el gobierno
pretende es privatizar la educación. Pero no ofrecen un documento con los puntos
explícitos con los que se encuentran en desacuerdo.
Esos documento que están pasando es para que los padres de
familia firmen como si estuvieran de acuerdo con una marcha que planean
realizar en un futuro, en caso de que “las negociaciones con el gobierno
fallen, la marcha será para demostrarle el monstruo al que se enfrentan” dijo
el profesor que me tocó escuchar en la escuela de mi hija.
Lo que los maestros no dicen es que, de acuerdo con cifras
de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) en su
estudio presentado en 2010, titulado Haciendo
lo mejor para los niños, México es uno de los países del mundo con peores
resultados en pruebas de lectura y de matemáticas, a pesar de que se invierte
seis por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en educación; además, México
tiene las peores condiciones tanto sanitarias como educativas de todos los 30
países que conforman la OCDE.
Tampoco dicen que, según el informe de Transparencia
Internacional Robando al futuro.
Corrupción en el salón de clases se reveló que se pagan 300 pesos en
sobornos por familia mexicana para asegurar un sitio en primarias y secundarias
gratuitas para los hijos.
Asimismo, los padres han pagado un total de más de 102
millones de pesos al año de “cuotas especiales” en especie o dinero para
conseguir papeles o la inscripción de los niños. Y eso que la educación, tal
como ellos la defienden es “gratuita”.
El maestro del que hablo, reconoció que hay docentes en
zonas rurales que no van a dar clases y sólo cobran, pero acerca de eso no
profundizó, a él sólo le preocupa que los nuevos maestros tengan plaza.
Antes, está fallando la Reforma Educativa al no considerar,
además del examen de suficiencia en conocimientos, uno sicológico para reducir
la incidencia de maestros que abusan de sus alumnos, a los cuales, cuando son
denunciados simplemente se les cambia de plaza y ya, no pueden ser despedidos,
son del sindicato.
México necesita maestros por vocación, gente que quiera en
verdad estar al frente de un aula de clases no porque “tienen el sueldo
asegurado” o por las “vacaciones en verano y diciembre” ni porque “la plaza es
segura, de ahí no te corren hasta que mueras y aún así puedes heredar o vender
tu plaza”.
Se requieren más maestros, porque los hay, aunque sean los
menos; que les guste convivir con los pequeños, que quieran enseñar y aprender
junto con los niños o jóvenes, luchar por una educación real, exigir al
gobierno los medios para transmitir más y mejores conocimientos.
Según la OCDE, en 2012, el dinero que en México se destinó a
la educación se usó en un alto porcentaje en salarios de los auto llamados
Trabajadores de la Educación que no maestros (92%), el resto es destinado a
infraestructura, libros, material educativo, etc.
La diferencia entre los salarios que se pagan a maestros con
respecto al sueldo destinado a otro personal es la más alta de todos los países
miembros de la OCDE, 68 puntos de diferencia, según datos del Organismo. De
acuerdo con David Calderón, representante de la asociación ‘Mexicanos Primero',
uno de los problemas en el país es que ninguna autoridad tiene información
sobre cuántos maestros hay en el sistema público, su sueldo y desempeño. A esa
falta de transparencia en "rendición de cuentas" se suman otros
factores, como el rezago educativo.
En una escala del uno al 10, la educación en México tiene un
valor de 6.8, y el mayor rezago se ubica en la calidad, más que en la
cobertura, así lo indica el Informe de Progreso Educativo 2008-2012 del
Instituto de Innovación Educativa, del Tecnológico de Monterrey. Es decir, que
lo importante, a diferencia de lo que citaba el maestro que da título a esta
columna, no es la infraestructura (aunque es muy necesaria, claro) sino los
conocimientos de los docentes que, según estos estudios, son bajos, muy bajos.
Lo importante ahora, es conocer más sobre el tema y tomar,
cada quien, con responsabilidad, no por presión del maestro en el salón de sus
hijos, una opinión acerca de lo que ocurre y su amenaza: mostrarle al gobierno,
el monstruo que es el magisterio, sino acepta sus condiciones.
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